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Tierra de
oportunidades
Durante el
año 2004, los órganos directivos de la CEOE respaldaban con unanimidad
la candidatura de Zaragoza 2008 tras solicitar desde nuestra organización
el apoyo más decidido a esta ciudad como candidata. Los empresarios y
las organizaciones empresariales más representativas ejercimos de embajadores
de la Expo allí donde fue necesario, uniendo esfuerzos y aprovechando
al máximo las oportunidades que nos brindaban responsables políticos y
empresariales de otros países.
Tras ser nominados como sede de la Expo 2008, el escenario que hoy se
dibuja ya permite hablar con optimismo de las condiciones que van a hacer
a la capital aragonesa imprimir nuevos elementos de dinámica económica
y de proyección en el conjunto de la nación y también en el exterior.
La actividad empresarial es vital para cumplir con los objetivos de los
plazos y para poner en valor todo lo que se está proyectando en estos
momentos. Es necesaria la colaboración pública con la iniciativa privada,
el consenso, la unidad y algo tan importante como la imaginación. Imaginación
con la que exhibir referentes de diferenciación y crear una marca de Zaragoza
que no tenga fecha de caducidad.
En estos momentos, Zaragoza vive sumida en la vorágine de acometer las
infraestructuras. Para el 2008 deberíamos contar con el entorno de la
estación intermodal finalizado, la estación de autobuses, la ronda del
rabal y el puente del tercer milenio. Deberíamos tener en perfecto estado
las riberas del Ebro, contar con la segunda estación del AVE, la línea
de metro este-oeste en el tramo comprendido entre la estación intermodal
y la del Portillo, la norte-Sur entre Valdespartera y el Actur, uniendo
los campus universitarios de San Francisco y el CPS. Tendríamos que tener
implantado Puerto Venecia, el Polígono Tecnológico de Reciclado y no demorarnos
en traer el agua de calidad de Yesa.
En cuanto a las infraestructuras de acceso a la ciudad, tanto el cuarto
cinturón como la autovía norte-sur deberían estar finalizados; así como
la ampliación del aeropuerto y la ronda sur ferroviaria. No deberíamos
perder la oportunidad de desdoblar la carretera de Castellón hasta el
Mediterráneo, la carretera de Barcelona hasta Fraga y la de Logroño hasta
Mallén.
Luego vendrá la Expo, la construcción de los pabellones y la proyección
de todo el entorno en el meandro de Ranillas.
Es evidente que en esta ingente labor, los sectores de construcción y
obra civil tienen un importante papel a desempeñar, y son también los
servicios de mercado quienes podrían contemplar un importante aumento
de actividad.
Según un estudio realizado por ECAS, estaríamos hablando de unos 9.500
puestos de trabajo de media anual y 17.000 en el año 2008, con un gasto
aproximado global en nuestra ciudad de 1.029 millones de euros.
Sin complejos, hoy podemos decir que Zaragoza ya es una tierra de oportunidades
y negocio. Van a venir empresas a trabajar y ello va a permitir generar
una dinámica de desarrollo empresarial. Esperamos que nuestras empresas,
las que por unanimidad apostaron por la Expo, tengan su oportunidad a
la hora de competir. Hay que elaborar planes estratégicos de actuación
e involucrarse.
En este nuevo orden de actividad, la organización empresarial también
se hace más fuerte y permitirá aglutinar a cuantos empresarios quieran
hacer valer sus derechos y fuerza. Pero también es la hora de proyectar
una nueva visión de las organizaciones empresariales a corto y largo plazo,
adaptando sus estructuras a las nuevas necesidades y exigencias de quienes
en definitiva representamos: que son los empresarios. Toca madurar las
ideas que nos transmiten las empresas y adecuar así los propios estamentos,
creando un modelo de organización realista y moderno. En estos momentos
toca la reflexión, el análisis, el diálogo. Pero no olvidemos que debemos
actuar.
No vale con una unidad de acción decidida sino que se nos está exigiendo
ser también ágiles y competitivos. Modernizar las estructuras y definir
el campo de actuación de cada organización, sin desgaste de recursos inútiles
y con objetivos claros. No se pueden duplicar esfuerzos o ser competencia
directa y entrar en luchas inútiles que en definitiva nos hacen perder
fuerza como interlocutores ante la administración y en nuestro objetivo
primordial que es la defensa del empresario.
Perfilar unas nuevas organizaciones es tarea de todos y estamos en el
camino de poder hacerlo y ahora se dan las circunstancias para ello.
El año que se fue, el año 2004, puede considerarse por tanto antesala
de un gran reto al que estamos llamados todos los empresarios aragoneses:
la Expo 2008. A partir de ahora se trata de contribuir a que esta tierra
genere riqueza y se den las condiciones necesarias para un gran desarrollo
social y económico.
Javier Ferrer Dufol. Presidente de la CEZ.
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